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El superciclo no se ha detenido

En síntesis, los pilares económicos que dan sustento a la idea de una nuevo “super ciclo” sobre las materias primas siguen intactos (hasta el momento), lo cual no podemos descartar que esta tendencia pueda proseguir durante este año

A comienzo de año una de las ideas de inversión más repetidas dentro de los mercados financieros era la posibilidad de experimentar un nuevo “Super Ciclo” sobre la cotización de los commodities. Los mejores pronósticos sobre la economía global, apoyados por los diversos procesos de vacunación que se llevan a cabo alrededor del mundo, junto a la influencia de los diversos estímulos que se han desarrollado en el último tiempo, entregan un fuerte a sustento a las proyecciones de demanda de diversas materias primas, y con ello la idea de ver una tendencia alcista sostenida sobre los activos de esta categoría. Sin embargo, estas mejores perspectivas económicas también han presionado las expectativas de inflación lo que se ha visto reflejado sobre los rendimientos de los bonos soberanos, por ejemplo, los correspondientes a los bonos de 10 años del Tesoro de Estados Unidos (TNOTE) han recuperado los niveles pre-pandemia, aumentando el costo de oportunidad sobre los diversos activos financieros globales, incluido las materias primas.

            Sin embargo, no todos los activos de esta categoría han presentado el mismo comportamiento ante este cambio de escenario, por lo cual deberemos hacer una distinción entre ellos. Si observamos la onza de oro, que generalmente cumple un rol de refugios de valor ante escenarios de alta inflación en la economía, ha presentado fuertes presiones sobre su cotización en lo que va del año, presentando una rentabilidad negativa en torno al -12%. Mientras aquellas materias primas más correlacionadas con el ciclo económico, como es el cobre y el petróleo, siguen presentando importantes rentabilidades en lo que va del año, con un 8,89% y 20,04% respectivamente.

                La onza de oro permanecerá bajo presión mientras los signos de inflación sobre las principales economías no comiencen a mostrar las tendencias alcistas que están siendo pronosticas. Por ejemplo, en la última reunión de la FOMC (16 y 17 de marzo) las proyecciones de inflación para el 2021 en la economía estadounidense aumentaron desde 1,8% a 2,4%, mientras que sus cifras subyacentes también registraron un alza desde los 1,8% al 2,2%, que junto a las “nulas” probabilidades que entrega el mercado a un movimiento de las tasas de política monetaria por parte de la FED en el corto plazo, son factores relevantes que podrán desarrollar algún cambio sobre su actual tendencia.

                Por otro lado, al hacer referencia a las materias primas más ligadas al ciclo económico, deberemos empezar por observar a la cotización del cobre. Según las últimas estimaciones de Cochilco[1], dentro de este mercado aún existirá un claro déficit del mineral durante el año 2021 que mantendrá presionada la cotización del metal rojo en lo que resta del año, para alcanzar un superávit recién durante el año 2022. Mientras que la cotización del barril de petróleo, a pesar de contar con mejores proyecciones de demanda que el año recién pasado, es de esperar que en los próximos meses su cotización experimente algún reajuste ya que se espera que los miembros de la OPEP eliminen (o disminuyan) las restricciones sobre la actual producción entre sus miembros, lo que traerá un inminente impacto sobre la oferta.

                En síntesis, los pilares económicos que dan sustento a la idea de una nuevo “super ciclo” sobre las materias primas siguen intactos (hasta el momento), lo cual no podemos descartar que esta tendencia pueda proseguir durante este año. La onza de oro es la más afectada por la presión alcista que experimentan los rendimientos de los bonos soberanos dado que ambos actúan como activos de refugio, pero es de esperar que, con las primeras señales de presiones inflacionarias dentro de las economías, vuelva a tener un protagonismo dentro de la cartera de los inversionistas. Mientras que, por aquellos activos ligados en el ciclo económico, mantienen proyecciones de demanda robustas en el mediano plazo en base a las fases de recuperación económica post pandemia, aunque deberemos prestar atención a los cambios (esperados) sobre sus curvas de oferta en el corto plazo, especialmente sobre el barril de petróleo, lo que podrían significar una buena oportunidad para aprovechar un nuevo impulso de este nuevo ciclo.


[1] Informe de Tendencias del Mercado del Cobre Proyecciones 2021-2022. Cuarto Trimestre 2020.

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