La tensión en Medio Oriente completó su duodécima noche consecutiva, con nuevos ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán. El presidente Donald Trump advirtió que por cada ataque a un petrolero en el Estrecho de Ormuz, EE.UU. destruirá infraestructura en Irak, mientras que Teherán respondió que atacará instalaciones energéticas y puentes vinculados a intereses estadounidenses si su infraestructura es blanco de bombardeos. Además, la Guardia Revolucionaria declaró el Estrecho de Ormuz «completamente cerrado», amenazando con bloquear el paso de los buques petroleros.
En paralelo, los hutíes extendieron su bloqueo al Mar Rojo. Aunque solo un buque habría sido alcanzado, según autoridades marítimas británicas, cerca de diez embarcaciones suspendieron su tránsito por el estrecho de Bab el-Mandeb. Kuwait también informó la interceptación de drones sobre su territorio, mientras Estados Unidos reforzó su presencia militar en la región y aprobó US$73.000 millones adicionales para financiar el conflicto.
Wall Street cerró con pérdidas pese a sólidos resultados corporativos. El Dow Jones retrocedió 0,01%, el S&P 500 cayó 0,14% y el Nasdaq perdió 0,57%, mientras los futuros continúan bajo presión por el alza del petróleo y las dudas sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial. Los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantuvieron estables y el mercado sigue apostando a que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios en su próxima reunión.
En contraste, las bolsas asiáticas avanzaron impulsadas por el sector tecnológico. El Kospi subió más de 3%, el Nikkei ganó hasta 1% y el ASX 200 avanzó 0,72%, favorecidos por el fuerte desempeño de SK Hynix y Samsung tras mejores perspectivas de inversión en IA. Además, el PIB de Corea del Sur creció 0,6% en el segundo trimestre, superando las expectativas.
Australia también sorprendió con un sólido mercado laboral. El empleo aumentó en 76.300 puestos durante junio, muy por encima de lo esperado, mientras la tasa de desempleo se mantuvo en 4,4%, fortaleciendo al dólar australiano y elevando las expectativas de un posible aumento de tasas por parte del banco central.
En el mercado cambiario, el dólar mostró una leve debilidad frente al euro, el dólar canadiense, el franco suizo y el dólar australiano. En Japón, las autoridades reiteraron que están preparadas para intervenir si los movimientos del yen se vuelven excesivos.
El petróleo alcanzó máximos de seis semanas. El Brent subió cerca de 2% hasta bordear los US$96 por barril y el WTI avanzó 1,7%, impulsados por nuevos ataques a petroleros y el riesgo de interrupciones en el suministro. En tanto, el oro retrocedió levemente, pese al aumento de la incertidumbre geopolítica.
Entre las empresas, Alphabet cayó más de 4% tras elevar con fuerza su proyección de gasto en infraestructura para IA durante 2026, mientras Tesla retrocedió entre 3% y 4% por utilidades inferiores a lo esperado. ServiceNow destacó con ganancias superiores al 2% tras entregar mejores resultados y mejorar sus proyecciones, mientras Uber anunció un recorte del 10% de su personal de atención al cliente debido a una mayor adopción de inteligencia artificial.
Las criptomonedas también operaron con pérdidas. Bitcoin retrocedió alrededor de 0,7%, afectado por el aumento de la aversión al riesgo derivada de la escalada geopolítica.
Durante la jornada, la atención de los inversionistas estará centrada en la decisión de tasas del Banco Central Europeo (BCE), las solicitudes semanales de subsidio por desempleo en Estados Unidos y los resultados corporativos de compañías como American Airlines, Dow, T-Mobile, Union Pacific, Norfolk Southern e Intel. Mientras tanto, los mercados seguirán atentos a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a la temporada de resultados de las grandes tecnológicas.