La incertidumbre geopolítica volvió a instalarse en los mercados luego de que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán quedaran estancadas. Donald Trump advirtió que “el tiempo se acaba” para Teherán, elevando los temores de una posible acción militar. A esto se sumó un ataque con drones a una instalación nuclear en Emiratos Árabes Unidos, mientras la Casa Blanca prepara nuevas reuniones para evaluar opciones contra Irán.
En paralelo, la cumbre entre Trump y Xi Jinping dejó anuncios relevantes, como el compromiso de China de comprar al menos US$17 mil millones anuales en productos agrícolas estadounidenses hasta 2028, además de acuerdos sobre tierras raras. Sin embargo, ambas potencias entregaron versiones distintas sobre los alcances del pacto.
En el plano económico, los datos de China decepcionaron al mercado: las ventas minoristas crecieron apenas 0,2% anual y la producción industrial se desaceleró con fuerza, reforzando las dudas sobre la recuperación del gigante asiático. En Japón, el gobierno anunció nueva emisión de deuda para financiar medidas de apoyo frente al alza en los costos energéticos.
Los mercados globales reaccionaron con caídas. Wall Street cerró la semana pasada en rojo y las bolsas asiáticas iniciaron la jornada bajo presión. El petróleo WTI subió hasta US$107,57 por barril y el Brent superó los US$111, impulsados por el riesgo de interrupciones en el suministro desde Medio Oriente.
En divisas, el dólar se fortaleció frente a sus principales pares, mientras que Bitcoin retrocedió 1,7% hasta los US$76.900, afectado por la menor apetencia por activos de riesgo.
Esta semana también estará marcada por los resultados de empresas como NVIDIA, Walmart y Target, que servirán como termómetro del consumo y de la fortaleza de la economía estadounidense.