La escalada del conflicto en Oriente Medio volvió a convertirse en el principal foco de preocupación para los mercados. Durante la noche del miércoles (hora de EE.UU.), Estados Unidos lanzó una intensa ofensiva aérea contra objetivos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en respuesta a los ataques con misiles iraníes contra bases estadounidenses ocurridos el martes. Previamente, el presidente Donald Trump había advertido que Irán recibiría un «duro golpe». En paralelo, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó que un conflicto prolongado podría arrastrar a toda la región, mientras que el tránsito de buques petroleros por el Estrecho de Ormuz prácticamente se paralizó luego de que Irán rechazara una propuesta de Omán para compartir el control de la vía marítima.
La Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de interés entre 3,5% y 3,75%, aunque los comentarios del presidente del organismo, Kevin Warsh, sorprendieron al mercado. La decisión fue aprobada por 9 votos contra 3 y Warsh restó importancia a las diferencias internas, calificándolas como una «discusión familiar». Además, señaló que la Fed se alejará de entregar una guía clara sobre el rumbo de la política monetaria, dejando que sea el mercado de bonos el que defina las expectativas. En Europa, la atención estará puesta en los datos preliminares del PIB del segundo trimestre y de inflación de julio, mientras los inversionistas asignan cerca de un 64% de probabilidad a una nueva alza de tasas del Banco Central Europeo en septiembre.
El Banco de Inglaterra anunciará hoy su decisión de política monetaria. El consenso espera que mantenga la tasa en 3,75%, pese a que el aumento del precio del petróleo ha elevado las presiones inflacionarias. Posteriormente, el gobernador Andrew Bailey entregará más detalles en una conferencia de prensa, donde podría dar señales sobre la reunión de septiembre.
Wall Street cerró con fuertes pérdidas tras la decisión de la Fed y el recrudecimiento del conflicto con Irán. El Dow Jones cayó 2,19%, el S&P 500 retrocedió 1,52% y el Nasdaq Composite perdió 1,74%, quedando más de un 10% por debajo de su máximo histórico registrado en junio. En tanto, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años subió más de 11 puntos base hasta 5,21%, su mayor nivel desde 2007, presionando especialmente al sector tecnológico.
Sin embargo, los futuros de Wall Street muestran una recuperación durante la mañana, impulsados por los resultados de las grandes tecnológicas. Los futuros del Dow Jones avanzan 0,14%, los del S&P 500 suben 0,35% y los del Nasdaq 100 ganan 0,78%, reflejando un cambio de foco desde la geopolítica y las tasas de interés hacia la temporada de resultados corporativos.
Los balances de Meta y Microsoft marcaron la jornada. Las acciones de Meta retrocedieron entre 10% y 11% luego de que su directora financiera, Susan Li, anticipara un aumento sostenido del gasto en inteligencia artificial hasta 2028, mientras el flujo de caja libre cayó desde US$8.550 millones a US$784 millones. En contraste, Microsoft avanzó entre 7% y 8% en las operaciones posteriores al cierre, gracias a un crecimiento de 43% en los ingresos de Azure y a la mantención de sus proyecciones de flujo de caja positivo para el año fiscal 2027, pese a un elevado plan de inversiones.
En Asia, los mercados operan con resultados mixtos. El Nikkei 225 sube cerca de 1%, recuperando parte de las pérdidas recientes, mientras que el KOSPI cae alrededor de 1,1%, prolongando la fuerte corrección registrada esta semana, lo que llevó a las autoridades surcoreanas a intervenir limitando los ETF apalancados vinculados a Samsung y SK Hynix. Esta última retrocede otro 6%, pese a reportar utilidades récord, ya que sus resultados quedaron por debajo de las expectativas del mercado.
Samsung fue la excepción dentro del sector de memorias. Su división de semiconductores informó un fuerte incremento en sus ganancias impulsado por la demanda ligada a la inteligencia artificial, superando las estimaciones del mercado. Además, la compañía anunció un contrato de suministro de chips con Broadcom por más de US$200.000 millones hasta 2030 y avanza en acuerdos de largo plazo con sus principales clientes de centros de datos. Sus acciones suben más de 7% tras el anuncio.
En el mercado cambiario, el dólar mostró debilidad pese al alza en los rendimientos de los bonos. El euro avanzó 0,70% frente al dólar y la libra esterlina ganó 0,56%, mientras que el dólar australiano fue la única gran divisa que cayó. Durante la mañana, el mercado muestra una mayor estabilidad, con leves movimientos en los principales cruces y un alza de 0,12% en el índice dólar.
En materias primas, el petróleo registró un fuerte repunte ante el temor por una interrupción del suministro a través del Estrecho de Ormuz. El Brent escaló 7,9% hasta US$90,74 por barril y el WTI avanzó 6,6% hasta US$84,46, impulsados también por el cierre de la refinería saudí de Jazan tras ataques hutíes. En tanto, el oro y la plata corrigen parte de las ganancias obtenidas el miércoles, en un movimiento de toma de utilidades.
En criptomonedas, las stablecoins se mantienen estables, mientras Bitcoin recupera terreno y sube cerca de 0,25%, cotizando en torno a los US$63.900.
La atención de los inversionistas estará centrada hoy en la publicación de los datos de crecimiento e inflación en Europa, la decisión del Banco de Inglaterra, los resultados de Amazon, Apple y Coinbase tras el cierre de Wall Street, y cualquier novedad relacionada con Irán y el Estrecho de Ormuz. Además, el mercado seguirá atento al anuncio de la OPEP+ previsto para el 2 de agosto, cuando se espera un aumento de producción de 188.000 barriles diarios para septiembre, medida que podría moderar el alza del petróleo si disminuyen las tensiones geopolíticas.