Los mercados bursátiles globales intentan estabilizarse luego de la fuerte venta de acciones tecnológicas impulsada por el sector de inteligencia artificial registrada el martes. Sin embargo, los inversionistas mantienen la cautela a la espera de los resultados de Micron, que se conocerán hoy tras el cierre de Wall Street y que podrían convertirse en una prueba clave para medir la demanda de chips de memoria utilizados en infraestructura de IA.
Los futuros del Nasdaq 100 (US100) avanzan un 0,2%, mientras que los futuros de las bolsas europeas anticipan una apertura relativamente tranquila.
En el ámbito corporativo, SpaceX fijó el precio de su primera emisión de bonos por US$25.000 millones, ofreciendo deuda con vencimientos entre 2031 y 2056. La acción subió apenas un 0,5% después del cierre de mercado y acumula una caída de hasta 22% en los últimos días. Los recursos obtenidos se destinarían al pago de financiamiento puente y a fines corporativos generales. La magnitud de la operación refleja cómo incluso las empresas tecnológicas más dinámicas están recurriendo cada vez más al mercado de deuda, especialmente en un entorno de tasas de interés elevadas.
Por su parte, FedEx presentó resultados tras el cierre y continúa siendo un importante indicador de la actividad económica y del comercio mundial. Sus acciones retrocedieron un 6% después del informe y acumulan una baja cercana al 25% en las últimas semanas. La compañía reportó ganancias ajustadas por acción de US$6,31, frente a los US$6,07 del año anterior, mientras que los ingresos crecieron un 13% anual hasta los US$25.000 millones. Los ingresos de Federal Express aumentaron un 14%, alcanzando los US$21.600 millones. Además, la administración proyectó ganancias ajustadas para 2026 entre US$16,90 y US$18,10 por acción. Los resultados sugieren que la actividad de transporte y logística sigue mostrando resiliencia pese a las preocupaciones sobre una desaceleración económica más amplia.
El índice MSCI All Country World cayó un 0,1%, mientras que el principal indicador bursátil de Asia cerró con una baja de 0,4%, borrando prácticamente una ganancia intradía cercana al 1%. Esto refleja que el apetito por riesgo sigue siendo frágil.
Las acciones de TSMC retrocedieron más de un 3%, sumándose a la venta masiva de títulos vinculados a semiconductores tras la presión observada previamente sobre las tecnológicas estadounidenses.
Los futuros de las acciones estadounidenses avanzaban levemente antes de la apertura de Wall Street, mostrando un intento de recuperación tras las fuertes pérdidas recientes, aunque el rebote sigue siendo limitado.
En Corea del Sur, el índice KOSPI logró recuperar parte de sus pérdidas luego de que Samsung subiera tras versiones de mercado que apuntan a un posible anuncio de recompra de acciones. Aun así, el sentimiento de los inversionistas continúa siendo débil tras una de las caídas más pronunciadas en la historia del índice.
La fuerte corrección del KOSPI registrada el martes estuvo impulsada principalmente por el cierre acelerado de posiciones apalancadas concentradas en acciones de semiconductores y empresas beneficiadas por el auge de la inteligencia artificial, evidenciando cuánto del rally reciente había sido sostenido por apuestas agresivas de los inversionistas.
En el mercado cambiario se observó un movimiento clásico de refugio: el dólar alcanzó su nivel más alto en siete meses, mientras que la demanda por bonos del Tesoro de Estados Unidos se mantuvo elevada. Los inversionistas están reevaluando el impacto de las tasas de interés más altas sobre los mercados y mostrando una mayor cautela frente a las valorizaciones de los activos de riesgo.
El petróleo continuó bajando, aunque sin entregar un alivio significativo a las bolsas. El crudo Brent se acercó a los US$76 por barril, mientras el mercado sigue eliminando gradualmente la prima de riesgo geopolítico asociada a las tensiones en Medio Oriente.
La normalización del tránsito de buques petroleros por el Estrecho de Ormuz, tras el acuerdo temporal entre Estados Unidos e Irán, redujo las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro energético, limitando la presión alcista sobre los precios del petróleo.
Finalmente, las acciones de Indonesia cayeron alrededor de un 1,6% después de que MSCI postergara la revisión de reformas destinadas a mejorar el acceso de inversionistas extranjeros al mercado local. La decisión reavivó el debate sobre una posible rebaja de la clasificación del país desde mercado emergente a mercado frontera si no se resuelven los problemas de liquidez y acceso al mercado.