La sesión de ayer en Wall Street cerró con fuertes ganancias, impulsadas por reportes provenientes del Golfo sobre un posible acuerdo marco y por el avance de la temporada de resultados corporativos. Gracias a este escenario, los principales índices de Estados Unidos terminaron en máximos históricos. El S&P 500 subió más de un 1,5%, el Nasdaq avanzó cerca de un 2% y el Dow Jones cerró con ganancias de 1,2%.
La situación entre Irán y Estados Unidos sigue siendo el principal foco de atención para los mercados globales. Según informó The Wall Street Journal, representantes iraníes y estadounidenses, junto a mediadores internacionales, están trabajando en un memorándum de 14 puntos que podría servir como base para un eventual acuerdo destinado a poner fin al conflicto. Teherán respondería este jueves a la propuesta de paz impulsada por Washington, mediante canales de mediación vinculados a Pakistán.
Las expectativas de una posible desescalada fueron bien recibidas por los inversionistas. Ante las señales de un eventual acuerdo, el precio del petróleo cayó hasta la zona de los 100 dólares por barril. El mercado comienza a descontar un escenario de menor riesgo geopolítico y mayor estabilidad en Medio Oriente.
Al mismo tiempo, asesores de Donald Trump estarían cada vez más preocupados por las consecuencias políticas de un conflicto prolongado con Irán, especialmente de cara a las elecciones legislativas y en medio del alza en los precios de los combustibles en Estados Unidos. Dentro de la administración crece la visión de que una escalada podría afectar el respaldo republicano, mientras los votantes sienten cada vez más la presión del costo de vida y la energía.
Pese a ello, Trump mantiene una postura dura frente a Teherán. El presidente lanzó un ultimátum y advirtió que, si Irán no acepta el acuerdo propuesto, los bombardeos se intensificarán. Además, reiteró que Estados Unidos no permitirá que Irán obtenga armas nucleares.
Según Axios, todavía existe la posibilidad de que Trump reactive acciones militares antes de su próximo viaje a China.
En Asia, los mercados también iniciaron la jornada con fuerte optimismo. Los inversionistas aumentaron su apetito por riesgo ante la esperanza de un alto al fuego y la posibilidad de evitar interrupciones en el Estrecho de Ormuz. El mejor ánimo está apoyando tanto a las bolsas como a la estabilidad del sector energético.
El Nikkei 225 de Japón destacó con un salto superior al 6% tras el regreso del feriado Golden Week, alcanzando un récord sobre los 63 mil puntos. También se registran avances en el resto de la región: el Hang Seng sube más de 1,3%, el KOSPI de Corea del Sur gana sobre 1% y el S&P/ASX 200 de Australia también opera al alza.
Japón volvió además a intervenir verbalmente en el mercado cambiario. El viceministro de Finanzas, Atsushi Mimura, aseguró que las autoridades están monitoreando de cerca al yen y listas para actuar frente a movimientos excesivos de la moneda. Sin embargo, analistas advierten que cualquier intervención podría tener un efecto limitado, ya que el conflicto con Irán sigue fortaleciendo al dólar y presionando al yen debido al aumento en los precios de la energía.
Por otro lado, las minutas de la reunión de marzo del Banco de Japón mostraron una postura cada vez más agresiva respecto a futuras alzas de tasas. Las autoridades señalaron que están preparadas para seguir subiendo los tipos de interés si la economía y la inflación evolucionan según lo esperado.
En contraste con el optimismo global, Australia reportó su primer déficit comercial desde fines de 2017, alcanzando los 1.800 millones de dólares australianos en marzo.
En materias primas, el sentimiento positivo continúa en los metales preciosos. El oro sube cerca de 0,4% y se mantiene sobre los 4.700 dólares por onza, mientras la plata lidera las ganancias con un avance cercano al 1,5%.
Por el contrario, las criptomonedas operan bajo presión. Bitcoin cae alrededor de 0,3% y pone a prueba el nivel de los 81 mil dólares, mientras Ethereum retrocede cerca de 1,5%, bajando de los 2.350 dólares.